jueves, 3 de junio de 2010

LA ENSEÑANZA - APRENDIZAJE EN LA FORMACION UNIVERSITARIA EN LA UNIVERSIDAD PAULO FREIRE




UNIVERSIDAD PAULO FREIRE
PROGRAMA DE MAESTRIA EN PEDAGOGIA UNIVERSITARIA





ENSAYO SOBRE
EL METODO DE LA ENSEÑANZA – A PRENDIZAJE
EN LA FORMACION UNIVERSITARIA EN LA UNIVERSIDAD PAULO FREIRE (UPF).

Autor:
Lic. Oscar Ernesto Galarza Balladares.

Tutor:
Dr. Guillermo A. Martínez




San Carlos, Río San Juan
Mayo, 2010

LA ENSEÑANZA – PRENDIZAJE EN LA FORMACION UNIVERSITARIA EN LA UNIVERSIDAD PAULO FREIRE (UPF).
Se tiene que hacer necesario resaltar que el propósito fundamental de la Enseñanza-Aprendizaje es la transmisión y transferencia de información de doble vía se Vertical u Horizontal, logrando lo anterior mediante la comunicación directa soportando la misma con medios auxiliares, aunque ellos presenten un mayor o menor grado de complejidad y costo.
Al respecto, el resultado de su acción y utilización, debe dejar huella en el individuo-estudiante, añadido a esto se debe buscar el enlace entre un reflejo concreto de la realidad objetiva, del mundo adyacente que, en forma de conocimiento, habilidades y capacidades, le permitan a esa persona que se instruye enfrentarse a situaciones nuevas con una actitud creadora, adaptativa y de apropiación.
En este sentido, el proceso de enseñanza-aprendizaje que prevalece en el alma mater UPF, se encamina a producir un conjunto de transformaciones sistemáticas en los individuos desde los docentes hasta los estudiantes de primer ingresos como los que preparan los últimos años de carreras, una serie de cambios graduales cuyas etapas se suceden en orden ascendente. Es, por tanto, un proceso progresivo, dinámico y transformador.
Como consecuencia del proceso de enseñanza-aprendizaje, ocurren cambios sucesivos e ininterrumpidos en la actividad cognoscitiva del individuo en caso particular del estudiantado alumno de la UPF. Con la ayuda del Docente, que concientemente organiza y dirige su actividad creativa, conductora u orientadora hacia el dominio de los conocimientos, así como a la formación de habilidades y hábitos acordes con su concepción científica del mundo, el estudiante adquiere una visión sobre la realidad material y social; ello implica necesariamente una transformación escalonada de la personalidad del individuo apropiándose dentro de la interacción Docente – Estudiante de la congnositividad del mundo que le rodea elaborando un perfil propio y protagónico.
De la enseñanza – aprendizaje que conllevan los Docentes con los estudiantes y viceversa, se sintetizan los conocimientos. Aquí se concatena, el no saber hasta el saber; desde el saber imperfecto, inacabado e insuficiente hasta el saber perfeccionado, suficiente y que, sin llegar a ser del todo perfecto, se acerca a la realidad.
Lo que propone la UPF en el método de enseñanza-aprendizaje es reunir los hechos, clasificarlos, compararlos y descubrir sus regularidades, sus necesarias interdependencias, tanto las de carácter general como las internas, esta es la base del saber del cuerpo estudiantil de la Universidad.
Cuando a través del tiempo y el espacio se tiene la oportunidad intencionada de recorrer el camino de la enseñanza y el aprendizaje, al final, como una derivación regida, el neurorreflejo de la realidad contextual habrá cambiado, tendrá características particulares cuantitativas y cualitativas diferentes.
En este caso, el estudiante UPF no se limitará ya, sólo al plano abstracto sino, que, continuará elevando sus conocimientos académicos más y más hacia lo concreto, e intelectual, o lo que es lo mismo, hacia niveles más altos de concretización, donde, sin dejar de considerarse lo teórico, se logra un mayor grado de comprensión del proceso real.
Todo proceso de enseñanza-aprendizaje desde el punto de vista científico es un motor alentador e impulsor del desarrollo tanto individual como colectivamente que, consecuentemente, y en un mecanismo de retroalimentación positiva, favorecerá su propio progreso en el futuro hacia la sociedad, en el instante en que las exigencias aparecidas se encuentren en la llamada "zona de desarrollo próximo" del individuo al que se enseña. Este proceso de enseñanza científica deviene en una poderosa fuerza de perfeccionamiento y desarrollo, que promueva la apropiación del conocimiento necesario para asegurar la transformación continua y sostenible del entorno del individuo en aras de su propio beneficio como ente biológico y de la colectividad de la cual es un componente inseparable.
La enseñanza se ha de considerar estrecha e inseparablemente vinculada a la educación y, por lo tanto, a la formación de una concepción determinada del mundo y también de la vida. No debe olvidarse que los contenidos de la propia enseñanza determinan, en gran medida, su efecto educativo; que la enseñanza está de manera necesaria, sujeta a los cambios condicionados por el desarrollo histórico-social, a las necesidades materiales y espirituales de las colectividades; que su objetivo supremo ha de ser siempre tratar de alcanzar el dominio de todos los conocimientos acumulados por la experiencia cultural.
Es de importancia señalar que la enseñanza existe para el aprendizaje; sin ella, este no se alcanza en la medida y cualidad requeridas; mediante ella, el aprendizaje estimula. Así, estos dos aspectos, integrantes de un mismo proceso, de enseñanza-aprendizaje, conservan, cada uno por separado sus particularidades y peculiaridades, al tiempo que conforman una unidad entre la función orientadora del maestro o profesor y la actividad del educando. La enseñanza es siempre un complejo proceso dialéctico y su evolución está condicionada por las contradicciones internas, que constituyen y devienen en indetenibles fuerzas motrices de su propio desarrollo, regido por leyes objetivas y las condiciones fundamentales que hacen posible su concreción.
El proceso de enseñanza-aprendizaje, con todos sus componentes asociados, debe considerarse como un sistema estrechamente vinculado con la actividad práctica del hombre, que en definitiva, condiciona sus posibilidades de conocer, comprender y transformar la realidad que lo circunda. Dicho proceso se perfecciona constantemente como una consecuencia obligada del quehacer cognoscitivo del hombre, con respecto al cual debe organizarse y dirigirse. En esencia, tal quehacer consiste en la actividad dirigida al proceso de obtención de los conocimientos y a su aplicación creadora en la práctica social.
La enseñanza-aprendizaje en la UPF tiene un punto de partida y una premisa pedagógica general en sus objetivos. Ellos determinan los contenidos, los métodos y las formas organizativas de su desarrollo, en correspondencia con las transformaciones planificadas que se desean generar en el individuo que recibe la enseñanza. Tales objetivos sirven, además, para orientar el trabajo, tanto de los maestros como de los educandos en el proceso de enseñanza, y constituyen, al mismo tiempo, un indicador de primera clase para evaluar la eficacia de la enseñanza.
La enseñanza – aprendizaje es un proceso de naturaleza extremadamente compleja, cuya esencia es la adquisición de un nuevo conocimiento, habilidad o capacidad. Para que dicho proceso pueda considerarse realmente como aprendizaje, en lugar de una simple huella o retención pasajera, debe poder manifestarse en un tiempo futuro y contribuir, además, a la solución de problemas concretos, incluso diferentes en su esencia a los que motivaron inicialmente el desarrollo del conocimiento, habilidad o capacidad.
No tenemos en ningún momento de descuidar que la enseñanza y el aprendizaje, si bien es un proceso, también resulta un producto por cuanto son, precisamente, los productos los que atestiguan, de manera concreta, los procesos. Aprender, para algunos, no es más que concretar un proceso activo de construcción que realiza en su interior el sujeto que aprende. La mente del educando, su sustrato material-neuronal, no se comporta como un sistema de fotocopia que reproduce en forma mecánica, más o menos exacta y de forma instantánea, los aspectos de la realidad objetiva que se introducen en el referido soporte. El individuo y mas particularmente los estudiantes que inician y terminan estudios en la UPF debe estar encaminado ante el influjo del entorno, de la realidad objetiva, no copia simplemente, sino que también transforma la realidad de lo que refleja, o lo que es lo mismo, construye algo propio y personal con los datos que la realidad le aporta. Si la transmisión de la esencia de la realidad, se interfiere de manera adversa o el educando no pone el interés y la voluntad necesaria, que equivale a decir la atención y concentración requerida, sólo se lograrán aprendizajes frágiles y de corta duración.
Así mismo, el significado de lo que se aprende para el individuo influye de manera importante en el aprendizaje. Puede distinguirse entre el significado lógico y psicológico; por muy relevante que sea un contenido, es necesario que el alumno lo trabaje, lo construya y, al mismo tiempo, le asigne un determinado grado de significación subjetiva para que se plasme o concrete en un aprendizaje significativo que equivale a decir, que se produzca una real asimilación, adquisición y retención de dicho contenido.
El aprendizaje puede considerarse igualmente como el producto o fruto de una interacción social y, desde este punto de vista, es intrínsicamente un proceso social, tanto por sus contenidos como por las formas en que se genera. Un sujeto aprende de otros y con los otros; en esa interacción desarrolla su inteligencia práctica y reflexiva, construye e interioriza nuevos conocimientos o representaciones mentales a lo largo de toda su vida. De esta forma, los primeros favorecen la adquisición de otros y así sucesivamente. De aquí, que el aprendizaje pueda considerarse como un producto y un resultado de la educación y no un simple prerrequisito para que ella pueda generar aprendizajes: la educación devendrá, entonces, en el hilo conductor, el comando del desarrollo.
El aprendizaje, por su esencia y naturaleza, no puede reducirse y, mucho menos, explicarse sobre la base de los planteamientos de las llamadas corrientes conductistas o asociacionistas y cognitivas. No puede concebirse como un proceso de simple asociación mecánica entre los estímulos aplicados y las respuestas provocadas por estos, determinadas tan solo por las condiciones externas imperantes, donde se ignoran todas aquellas intervenciones, realmente mediadoras y moduladoras, de las numerosas variables inherentes a la estructura interna, principalmente del subsistema nervioso central del sujeto cognoscente, que aprende. No es simplemente la conexión entre el estímulo y la respuesta, la respuesta condicionada, el hábito es, además de esto, lo que resulta de la interacción del individuo que se apropia del conocimiento de determinado aspecto de la realidad objetiva, con su entorno físico, químico, biológico y, de manera particularmente importante con su realidad social.
No es sólo el comportamiento y el aprendizaje una mera consecuencia de los estímulos ambientales incidentes sino también el fruto de su reflejo por una estructura material y neuronal que resulta preparada o preacondicionada por factores como el estado emocional y los intereses o motivaciones particulares. Se insiste, una vez más, que el aprendizaje emerge o resulta una consecuencia de la interacción, en un tiempo y en un espacio concretos, de todos los factores que muy bien pudiéramos considerar causales o determinantes, de manera dialéctica y necesaria.
Dentro del proceso enseñanza-aprendizaje, la cognición es una condición y consecuencia del individuo que nunca se separa de realidad objetiva ni se puede influir sobre este como ser pensante el proceso en regencia debe obedecer antes aprehenderlo, sobre todo, dominando las leyes y principios que mueven su transformación evolutiva espacio-temporal. Es importante insistir en el hecho de que las características y particularidades perceptivas de cada problema que se enfrenta devienen en condiciones necesarias para su comprensión, recreación y solución.
En la adquisición de cualquier conocimiento, la organización del sistema informativo, resulta igualmente de particular trascendencia para alcanzar los propósitos u objetivos deseados. Todo proceso de enseñanza-aprendizaje unido o relacionado con la comprensión consciente y consecuente de aquello que se aprende es más duradero, máxime si en el proceso cognitivo también aparece, con su función reguladora y facilitadora, una retroalimentación correcta que, en definitiva, influye en la determinación de un aprendizaje correcto en un tiempo menor, más aún, si se articula debidamente con los propósitos, objetivos y motivaciones del individuo que aprende en este particular la UPF podrá decir que ha cumplido con sus propósitos para lo que fue creada.
En el método de enseñanza-aprendizaje humano, la interpretación holística y sistémica de los factores conductuales y la justa consideración de las variables internas del sujeto como portadoras de significación, resultan incuestionablemente importantes cuando se trata de su regulación didáctica. Por ello, la necesidad de tomar en consideración estos aspectos a la hora de desarrollar procedimientos o modalidades de enseñanza dirigidos a sujetos que no necesariamente se encontrarán en una posición que les permita una interacción cara a cara con la persona responsable de la transmisión de la información y el desarrollo de las habilidades y capacidades correspondientes. En la misma medida en que se sea consecuente con las consideraciones referidas, se podrá influir sobre la eficiencia y eficacia del proceso de aprendizaje, según el modelo que establece la ruta crítica: la vía más corta, recorrida en el menor tiempo, con los resultados más ricos en cantidad, calidad y duración.
El proceso enseñanza-aprendizaje constituye un verdadero par dialéctico en el cual el primer componente debe organizarse y desarrollarse de manera tal que facilite la apropiación del conocimiento de la realidad objetiva que, en su interacción con un sustrato material neuronal, asentado en el subsistema nervioso central del individuo, permitirá que en el menor tiempo y con el mayor grado de eficiencia y eficacia posibles, el establecimiento de los engramas sensoriales, aspectos intelectivos y motores necesarios para que el reflejo se materialice y concrete. Todo lo anterior es la inatención resumida de la UPF
Referencias bibliográficas
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5. Ausubel DP, Novak JD, Hanesian H. Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. 2 ed. México: Trillas; 1987.
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